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  • Lic. Javier Zúñiga

Condiciones de trabajo inhumanas y notoriamente excesivas para el personal médico.



Desde que inició la alerta epidemiológica, todas las personas hemos experimentado condiciones de trabajo adversas ya que por una parte se cerraron los comercios y se detuvo la actividad productiva ejecutiva y por otro lado los médicos dieron el primer paso a lo que ha sido un largo camino lleno de agonía y desesperación por no poder sacar adelante a la gran cantidad de enfermos que han saturado el sistema de salud a nivel nacional.


En este sentido los médicos obedecen a su Juramento Hipocrático y ello los convierte en los primeros mártires de esta horrible pandemia causada por el virus SARS-CoV-2 también conocido como COVID-19, dado que con los elementos que han tenido a su alcance, la experiencia y el poco conocimiento que existe sobre esta enfermedad, han caído víctimas de este mal y muchos médicos, personal de enfermería, personal de limpieza y administrativo que trabaja en los hospitales, han fallecido o quedado incapacitados para continuar con sus labores.


Una tragedia resulta de darse cuenta que cuando el personal de salud cae enfermo por contagio de COVID-19, debemos sumar a su familia. Es así que los trabajadores de la salud, se encuentran entre la espada y la pared, tratando de salvar vidas a costa de la suya y la de sus seres queridos y si a esto le aumentamos que no hay suficientes medicamentos para atender a tantos enfermos, máquinas respiradoras, insumos y una gran cantidad de enfermos que se mezclan con otros en el área de urgencias contagiando a más personas, nos encontramos con un escenario francamente aterrador.


A pesar de la vocación y el heroísmo del personal médico, debemos comprender que también están siendo sobreexplotados, ya que al faltar personal, no llega nuevo personal que lo supla, asimismo para estos casos deberían existir horarios muy limitados para el personal médico a manera que hubieran turnos de no más de 4 horas y que cada médico atendiera un número limitado de pacientes. Pero la realidad es que cuando falta un miembro del personal médico, se les carga más el trabajo a los que están disponibles, llegando al punto de que cada médico atiende a cerca de 25 pacientes diariamente, los cuales se encuentran en situaciones deplorables de salud.


Los "covitarios" como así les llaman, no pueden estár bajo ventilación natural ni artificial, ya que el virus se propagaría por el ambiente del hospital, por lo tanto la temperatura en esa área es bochornosas y más aún si consideramos que el personal médico debe ir super cubierto de los pies a la cabeza con batas quirúrgicas, guantes, caretas, goggles, etc., todo ello sin la posibilidad de poder salir al baño o descansar para ingerir alimentos o bebidas, dado que equiparse es un arduo trabajo.


No es de extrañar que los médicos actualmente se encuentren exhaustos, lo menos que podemos hacer es apoyarlos evitando contagios y comprenderlos si es que deciden abandonar el cuidado de los pacientes por virtud de estar exponiendo su vida. Ciertamente es una decisión muy difícil de tomar, pero también tienen derecho a que las autoridades de la salud, pongan las condiciones necesarias para asegurar la salud de su personal, incrementar el número de profesionales que puedan hacer el trabajo más sencillo y de observar que no falte absolutamente nada para que los pacientes puedan ser atendidos con dignidad.


Todo lo anterior, lo expreso sin pensar en política, ni tratando de echar culpas a los funcionarios; es un hecho que esta pandemia ha puesto a prueba lo mejor de nosotros en todos los campos, sin embargo, debemos estar atentos a exigir nuestros derechos, tanto laborales como a la salud y a una atención digna.


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